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Tapiaron el mural de un bebé en gestación en la maternidad del Hospital Piñero
Domingo 19 Ene 2020, 16:52 pm  |  Compartir en:      
La dirección del Hospital Piñero ordenó tapiar el mural que la artista Liset Feider había pintado en el sector de maternidad por contener un feto en gestación. La obra había sido inaugurada a principios de diciembre, y luego de sugerir modificaciones, decidieron directamente cubrirlo con un tablón. “Yo no puedo autocensurarme”, expresó la artista
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Luego de haber solicitado un mural para el sector de maternidad, aprobar el boceto presentado por la artista Liset Feider, e inaugurar la obra, la dirección del Hospital Piñero ordenó tapiar el mural, que representaba un bebé en gestación, por ejercer “violencia simbólica” hacia las pacientes.

“Me siento como si el tablón me lo hubieran puesto a mí”, reconoció la artista en diálogo con Infobae. “Me da miedo cómo se instala la censura”, añadió.
“En Maternidad, ¿quiénes son los pacientes? Las madres y los niños por nacer, hasta donde yo sé…”, dijo Feider, para explicar la elección de los diseños para dos sectores del frente de uno de los pabellones del Hospital Piñero, ubicado en el barrio porteño de Flores. “Si el director me hubiera ofrecido el Pabellón de Cardiología hubiera dibujado un corazón”, ejemplificó.
Hace algo más de un año, Liset Feider había donado una obra para el Servicio de Oncología, que fue ubicada en el interior del edificio. Pero, “como venía el tiempo lindo como para trabajar en el exterior”, surgió la idea de decorar los muros exteriores. “Mi intención inicial era algo mucho más modesto, fue propuesta del director usar la fachada del pabellón de Maternidad”, dijo, aludiendo a Daniel Rivero, el médico pediatra que dirige el Piñero.

“Le presenté diferentes bocetos y fueron seleccionados tres, uno para el interior, que representa a una madre con un niño de 2 años, más o menos, y otros dos para la fachada: una mujer embarazada y un niño por nacer, en avanzado estado de gestación; y yo respeté totalmente los bocetos”, detalló.

Los murales quedaron listos el 6 de diciembre, y las primeras reacciones fueron de agradecimiento y elogios en el Facebook de la dirección del Hospital. Pero dos días después, Feider empezó a recibir sugerencias de la misma dirección de que había que modificar el dibujo.

"Estamos teniendo muchos problemas”, fue el argumento de la dirección, que sugirió agregar “mucho verde”.

“Estuve cuatro o cinco horas haciéndole modificaciones: que el cordón umbilical era celeste, mejor cambiarle el color, que le pusiera hojas verdes, ‘ponele mucho verde’, me dijeron; no tengo problema con eso: el color verde es de todos”, recordó. Pero después vino el increíble pedido de que le agregara cabello al feto y que tuviese los ojos abiertos: o sea, que no se notara que era un feto. Y la última directiva fue: “El bebé tiene que desaparecer”.

Denuncian presiones y censura
“Yo no puedo autocensurarme”, fue la réplica de Liset Feider. La censura corrió entonces por cuenta del hospital, que primero tapió -literalmente- el dibujo con una madera y luego pintó el tablón de celeste para fundirlo con la pared.

La artista está convencida de que hubo alguna presión “de arriba”. Las primeras protestas vinieron del CeSAC de Flores, un organismo dependiente del Gobierno de la Ciudad. Los CeSAC, Centros de Salud y Acción Comunitaria, están destinados a la atención primaria de la salud en la ciudad y trabajan en coordinación con los hospitales. Son unos 40 distribuidos en todos los barrios.

En forma anónima, trabajadores del CeSAC de Flores explicaron a Página 12 sus razones para rechazar el mural: “Dentro del hospital se fue batallando el derecho al aborto legal, no fue fácil conseguir que atendieran a las mujeres que llegan en situaciones de urgencia”. Hasta las 12 semanas de embarazo, el aborto se practica en el mismo CeSAC mediante suministro de Misoprostol. Pero, “cuando los casos tienen más tiempo de avance, tenemos que recurrir al sector de obstetricia del hospital”, se sinceraron. Para ellos, el mural “es un mensaje que busca desestimar la posibilidad de interrupción del embarazo, y que podría llegar a tener un impacto sobre las personas que vayan a atenderse por este tema”.

“Se decidió pintar una figura que hace alusión a un feto, y eso simbólicamente es violento para las personas que transitan el pabellón donde hay multiplicidad de situaciones”, afirmaron.

“Estos grupos son muy influyentes -dijo Liset Feider-. Su planteo es que (el mural) interfiere con los derechos de la mujer de elegir. Pero yo digo, hay gente a la que se le mueren los hijos al nacer y podría sentirse ofendida por el otro dibujo que muestra a una madre con su hijo. O mujeres que no pueden tener hijos y podrían sentirse mal ante una pintura de una mujer embarazada. ¿No puedo pintar nada que tenga que ver con la vida entonces? Los escucho y trato de comprender cuál es el daño que puedo hacer con estas pinturas”
.

A sus oídos llegó que el comentario de una integrante del CeSAC fue que su temor era que una mujer que viese el mural pudiera cambiar de opinión. “¿Qué pretenden? -dice- ¿Llevarlas a abortar con un pañuelo en los ojos para que no vean el retrato de una embarazada feliz?”.
La artista fue tratada de “antiderechos”, al igual que su dibujo, por los medios y los grupos que militan por la legalización del aborto, que además cayeron en el ridículo de señalar con un dedo acusador el color celeste del fondo del mural.

“Hace años que Maternidad tiene ese color -aclara Feider-. Los pabellones del Piñero están pintados de diferentes colores para que la gente los identifique con facilidad; el de Maternidad siempre fue celeste, no tiene nada que ver con el debate del aborto. El verde es Oncología, el naranja, Salud mental, etcétera”.

La IPPF (Federación Internacional de Planificación Familiar) recomienda quitar de los sitios a los que van mujeres a abortar toda representación de un feto

El director del Piñero se sintió presionado al punto de ordenar “que desaparezca el bebé” y luego el mural que él mismo había autorizado. ¿Alcanza con la firma de los trabajadores de estos centros para hacer ceder a las autoridades de un hospital? ¿O hubo una presión de más arriba?

Defensa del mural
La reacción a la obra, en el fondo, es una conducta que se encuadra en la campaña lanzada luego del rechazo al proyecto de legalización del aborto en agosto de 2018. Una campaña no declarada que consiste en desconocer en la práctica el rechazo parlamentario de la ley. “Son mecanismos de defensa, de negación, frente a lo que representa un aborto, pero tarde o temprano cae la ficha”, reflexionó Liset Feider.

Lo que también sorprende es la desenvoltura con la que se embandera en organismos que, por ser estatales, deberían ser neutros. El dibujo de un niño en el vientre de la madre es violencia simbólica y discriminación; que un centro gubernamental de atención primaria de salud se pronuncie públicamente en favor del aborto no es ni violento ni discriminador.

“Me llegan mensajes de que la mayoría del personal quería que el mural quedase allí”
, dijo Liset. De hecho, la página de Facebook de la dirección del Hospital fue dada de baja porque llegaban demasiados mensajes en defensa del mural. “Son una postal dramática de la censura”, concluyó la artista. (in "AICA", 23-12-2020)

Nota de Para Hacerse Oír-Hablemos Claro:
Sí, de la censura que quiere impedir que sea vea con claridad que el aborto voluntario es el acto de mayor discriminación y de mayor violencia que existe cual es el decidir quién nace y quien no.

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