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Madre Camila de San José Rolón
Jueves 19 Sep 2019, 10:02 am  |  Compartir en:      
La Madre Camila es conocida por su personalidad, su elevada espiritualidad y su acción benéfica realizada a través de la congregación que fundó: las Hermanas Pobres Bonaerenses de San José.

Nació en San Isidro, Provincia de Buenos Aires, el 18 de julio de 1842. Cuando contaba 25 años demostró su temple de samaritana, prodigándose al servicio de los apestados durante las terribles epidemias de cólera y fiebre amarilla que azotaron a Buenos Aires en 1867 y 1871

Su idea siempre fue entregarse completamente a la Divina Providencia, con una fe ciega en San José. Así fundó asilos para niños pobres y abandonados, pidiendo de puerta en puerta para el sostenimiento de esas casas.

Asociación de San José, bajo la protección de Nuestra Señora del Carmen
EI padre Emilio George CM, párroco del santuario de Luján, a quien confió su espíritu, la ayudó y le redactó el Proyecto de Regla de la nueva “Asociación de San José, puesta bajo la protección de Nuestra Señora del Carmen”, que el arzobispo de Buenos Aires, monseñor Federico León Aneiros, aprobó interinamente el 23 de diciembre de 1879.

La cita evangélica, colocada como epígrafe en el proyecto, expresa la dimensión del misterio de Cristo con el que Camila estaba llamada a configurarse:
“No os acongojéis diciendo: ¿qué comeremos o con qué nos cubriremos? Vuestro Padre sabe que tenéis necesidad de estas cosas. Buscad primeramente el reino de Dios y su justicia y todas estas cosas os serán añadidas”. En estas palabras de Jesús, Camila encontró la clave de su vida y de su actividad apostólica, dejándolas como legado a sus hijas las Hermanas Pobres Bonaerenses de San José.
Con dos muchachas, once niñas y sin otro caudal que el de la Divina Providencia...
El 28 de enero de 1880, con dos muchachas y once niñas, fundó la congregación y sin más dinero que 500 pesos moneda corriente y sin otro caudal que el de la Divina Providencia, llegó a la ciudad de Mercedes, donde ya había alquilado una casa.

Las actividades caritativas del nuevo Instituto no pasaron desapercibidas. Los habitantes de Mercedes lo apoyaron decididamente. La Casa Asilo bien pronto se llenó de criaturas pobres y abandonadas a quienes había que alimentar y vestir.

En 1885, habiendo crecido el número de Hermanas, la Madre Camila contestó favorablemente a la petición de fundar en Rojas, donde nunca habían visto religiosas. Así comenzó su largo camino de fundadora.

Pidan de puerta en puerta y verán maravillas...
Pidan de puerta en puerta y verán maravillas, decía la Madre Camila.
Y su confianza en la Divina Providencia mediante la intercesión de San José tuvo un premio espléndido. La hermana Rosa, pidiendo limosna en Buenos Aires, llegó a la casa de don León Gallardo, quien al enterarse de que recogían niños pobres y abandonados y los cuidaban y educaban, dándoles todo lo necesario por pura caridad, se asombró de la generosidad de aquellas mujeres y se declaró amigo y protector de la nueva Congregación. En los terrenos que poseía en la Estación Muñiz, provincia de Buenos Aires, hizo construir en 1889 un vasto edificio destinado para Asilo de Niños y residencia principal de las hermanas de la Madre Camila.
El Asilo San José
El Asilo San José era un centro de irradiación espiritual. A las clases concurrían muchos niños de la vecindad que recibían instrucción gratuita; a la portería llegaban diariamente multitud de pobres y hambrientos y la Madre quería que nadie se fuese sin su limosna, porque veneraba en los pobres a la persona del Salvador. Los varios centenares de personas que lo habitaban vivían felices, en un ambiente de paz, entre rezos y cánticos, todos tenían alimento, vestido, cuidados y, sobre todo, el pan del alma.

Las Hermanas extendían su influjo benéfico sobre todo aquel paraje; vecinos pobres, enfermos y moribundos, uniones ilícitas, niños y adultos sin primera comunión, no escapaban al celo de la Madre, que era amiga de todo el mundo, trataba con igual afecto y desenvoltura, al gobernador de la Provincia, a ministros, obispos y grandes señores, como a los campesinos de los ranchos, a las pobres mujeres, a los obreros, a los vagabundos y viciosos; para todos tenía una palabra de cariño y de fe, haciéndoles ver la necesidad de la religión, de la caridad, del trabajo, de la desgracia del vicio y la felicidad de la virtud.

Recorrió los caminos de la Argentina, Uruguay y extendió su caridad a Italia y España
Comenzó, desde esa época, para la Madre Camila, un período de extraordinaria actividad para el desarrollo de su Congregación. Empuñando su cruz evangelizadora recorrió cual peregrina de lo imposible, primeramente los caminos de la Argentina y del Uruguay, y extendió después su caridad desinteresada hacia Italia y España. Un esfuerzo extraordinario, no sólo por el número, sino también por las circunstancias de cada fundación, teniendo en cuenta su precaria salud, las grandes distancias y la incomodidad de los medios de transporte. A su muerte la congregación contaba 29 casas, en 4 países. Hoy, las Hermanas Pobres Bonaerenses de San José continúan la obra de la Madre Camila en sus diversas casas de la Argentina, el Uruguay, Italia, los Estados Unidos, Rumania y Madagascar.

Sube al Cielo al 16 de febrero de 1913
La Venerable Madre Camila falleció el 16 de febrero de 1913, en Roma. Cuantos la conocieron tuvieron la certeza de que había muerto como una santa. En 2013 se celebró el Centenario de su partida a la Casa del Padre.

Sus restos descansan en la capilla del Hogar de Muñiz, donde pueden ser visitados: avenida Presidente Perón 734, Muñiz, partido de San Miguel, provincia de Buenos Aires.

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